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Métricas y KPI del email marketing: del envío al ROI
Published: · Last updated: · By Marcus Biel
In brief
Descubre las métricas y KPI de email marketing: entrega, aperturas, clics, conversiones, ingresos, ROI y crecimiento de la lista para mejorar campañas.
Has pasado horas puliendo cada frase, perfeccionando el asunto y ajustando las imágenes de tu boletín. Pulsas «Enviar»… y después… nada. ¿Ha generado ventas o tu obra maestra se ha perdido en el olvido de la bandeja de entrada? Para muchos propietarios de pequeñas empresas, una campaña de email marketing puede sentirse como lanzar un avión de papel a un banco de niebla, esperando que alguien, en algún lugar, lo atrape.
No tiene por qué ser así. Un puñado de métricas de email marketing —como las tasas de apertura, de clics y las conversiones— puede sacar tu boletín del vacío y mostrarte, en blanco y negro, qué ocurre después de pulsar «Enviar». Revelan quién abrió tu mensaje, quién hizo clic, quién compró o quién decidió discretamente «No, gracias». En lugar de hacer suposiciones, obtienes una idea clara de cómo mejorar cada aspecto de tu comunicación por email, aumentando la interacción y los ingresos campaña a campaña.
Estos datos no solo mejoran tus emails: también orientan tu estrategia general de marketing al mostrar qué mensajes conectan mejor con tu audiencia y qué impulsa los resultados.
En esta guía, veremos cada KPI en el orden en que importa: desde la entrega hasta el ROI. A medida que avancemos por las secciones, lo mantendremos sencillo y daremos por hecho que ya has aplicado las mejores prácticas anteriores, que mejoran cada métrica de email paso a paso. Por ejemplo, mejorar el asunto aumenta la tasa de apertura e influye positivamente en la tasa de clics.
¿Listo para crecer basándote en datos? ¡Empecemos a conseguir que cada boletín cuente!
Tasa de entrega de emails: conseguir que tus emails lleguen a los servidores de los destinatarios
La tasa de entrega de emails es una métrica básica, pero importante, del email marketing. Te indica cuántos de tus emails llegan correctamente a los servidores de correo de tus destinatarios. Sin embargo, esto no significa que tus emails lleguen a sus bandejas de entrada: solo confirma que los servidores receptores los han aceptado.
Puedes calcular la tasa de entrega con una fórmula sencilla:
Por ejemplo, si envías 1.000 emails y 990 llegan a los servidores de los destinatarios sin rebotar, tu tasa de entrega es del 99 %. Los 10 emails que no consiguen llegar al servidor se denominan «rebotes». Analizaremos los rebotes en profundidad en la siguiente sección.
Una tasa de entrega saludable suele estar por encima del 95 %. Por debajo del 90 %, deberías investigar por qué rebotan tus emails. Cualquier cifra inferior al 80 % indica problemas técnicos o relacionados con la lista que requieren atención inmediata.
Para mantener una buena tasa de entrega, actualiza y mantiene tus listas de correo con regularidad. Las direcciones de email se quedan obsoletas o dejan de ser válidas de forma natural con el tiempo. Es normal que entre el 20 % y el 25 % de las direcciones de email dejen de ser válidas o estén inactivas cada año. Eliminar estas direcciones periódicamente mejorará considerablemente tu tasa de entrega.
Aunque tu tasa de entrega confirma que los emails llegan a los servidores de los destinatarios, no garantiza que lleguen a sus bandejas de entrada. Ahí es donde entra en juego la entregabilidad. Tu estrategia de email marketing debe centrarse en mejorar la tasa de entrega y maximizar la colocación en la bandeja de entrada. Así no solo controlarás cuántos emails envías, sino también cuántos llegan realmente a tu audiencia.
Entregabilidad de emails: garantizar que los emails lleguen a la bandeja de entrada
La entregabilidad va más allá de llegar simplemente al servidor de correo del destinatario: garantiza que tus emails lleguen a las bandejas de entrada de los suscriptores, no a las carpetas de spam ni a las pestañas de promociones. Una buena entregabilidad significa que los suscriptores ven tus emails y tienen la oportunidad de interactuar con tu contenido, por lo que es un factor clave del rendimiento general del email.
Como proveedores de correo como Gmail o Yahoo no comparten datos exactos sobre la colocación en la bandeja de entrada, los profesionales del marketing utilizan indicadores indirectos, como las tasas de apertura, de clics y las quejas por spam. Una interacción constantemente baja, como tasas de apertura inferiores al 10 %, suele indicar problemas de entregabilidad.
Estos son algunos puntos de referencia sencillos para evaluar la entregabilidad:
Excelente: más del 90 % de colocación en la bandeja de entrada
Media: 80–90 %
Baja: menos del 80 %, requiere mejoras inmediatas
Una entregabilidad deficiente perjudica la interacción y limita tu potencial de marketing. Los emails atrapados en las carpetas de spam rara vez se abren, lo que perjudica la eficacia general de tu marketing y la reputación del remitente, una puntuación de confianza que los proveedores de correo utilizan para determinar la colocación en la bandeja de entrada.
Formas sencillas de mejorar tu entregabilidad
Para mejorar la entregabilidad de tus emails:
- Utiliza siempre el doble opt-in, lo que significa que los suscriptores confirman que quieren recibir tus emails. Esto genera una mayor interacción y menos quejas por spam.
- No compres nunca listas de emails, ya que las listas compradas suelen contener direcciones inválidas o inactivas que dañarán la reputación de tu remitente.
- Limpia periódicamente tus listas de emails eliminando a los suscriptores inactivos o que no responden.
Además, implementa estándares de autenticación adecuados, como SPF, DKIM y DMARC. Estas medidas técnicas aumentan tu credibilidad ante los proveedores de correo y garantizan que más emails lleguen a las bandejas de entrada. DKIM proporciona una firma digital invisible que confirma que tus emails proceden de ti. SPF especifica qué servidores están autorizados a enviar emails en tu nombre, mientras que DMARC indica a los proveedores de correo cómo gestionar los emails que no superan la autenticación, protegiendo tu reputación frente a actividades fraudulentas. Para obtener instrucciones detalladas, consulta nuestra guía sencilla paso a paso para configurar DKIM, SPF y DMARC.
Por último, supervisa la reputación de tu remitente con herramientas como Google Postmaster Tools o MXToolbox para poder corregir rápidamente cualquier problema que surja. Si detectas problemas de entregabilidad, actúa de inmediato: pausa los emails dirigidos a suscriptores que no interactúan, mejora tu contenido y verifica la configuración de autenticación del email.
Si observas problemas de entregabilidad, pausa inmediatamente los emails dirigidos a suscriptores que no interactúan, mejora el contenido para los lectores activos y verifica la configuración de autenticación. Hacer un seguimiento de cada email que envías —y de su recorrido hasta la bandeja de entrada— te ayuda a detectar los problemas pronto y a mantener una interacción elevada.
Como puedes ver, garantizar que los emails lleguen directamente a las bandejas de entrada es vital para la interacción de los suscriptores. A continuación, veremos las tasas de rebote y descubriremos por qué algunos emails no llegan a los destinatarios.
Tasa de rebote: entender los problemas de entrega de emails
La tasa de rebote de emails mide el porcentaje de emails que envías y que nunca llegan a las bandejas de entrada de tus destinatarios. Mantener esta cifra baja es esencial para conservar una reputación saludable del remitente y una buena entregabilidad. Puedes calcular fácilmente la tasa de rebote:
Por ejemplo, si envías 2.000 emails y 40 rebotan, tu tasa de rebote sería del 2 %, lo que se considera saludable. Lo ideal es mantenerla por debajo del 2 %. Las tasas superiores al 5 % indican problemas graves y requieren atención inmediata.
Principales tipos de rebotes de email
Entender por qué rebotan los emails te ayuda a reducir la tasa de rebote. Existen tres categorías principales:
1. Rebotes temporales: son problemas de entrega temporales. Entre las causas habituales se encuentran un buzón lleno, problemas de DNS o de conexión, o que tu email supere los límites de tamaño del destinatario. Normalmente, los rebotes temporales se resuelven automáticamente, pero los problemas repetidos pueden volverse permanentes, por lo que debes vigilarlos de cerca.
2. Rebotes permanentes: son fallos definitivos, normalmente porque la dirección del destinatario no es válida o ya no existe. Elimina estas direcciones inmediatamente para proteger la reputación de tu remitente.
3. Rebotes por bloqueo: son emails bloqueados por filtros de spam o medidas de seguridad. Entre las causas habituales se incluyen dominios o IP incluidos en listas negras, contenido similar al spam o problemas de autenticación del email (SPF, DKIM, DMARC). Los rebotes por bloqueo perjudican la reputación de tu remitente, por lo que es fundamental solucionar rápidamente la causa raíz, especialmente los problemas de autenticación.
Otros tipos de rebote menos frecuentes incluyen rechazos administrativos, problemas de servidor no determinados o respuestas automáticas, como los mensajes de «fuera de la oficina».
Por qué es importante gestionar los rebotes
Las tasas de rebote elevadas dañan la reputación de tu remitente, ya que sugieren una mala calidad de la lista o prácticas similares al spam. Esto puede hacer que más emails se filtren a las carpetas de spam o se bloqueen por completo.
Formas de reducir los rebotes
Para mantener baja la tasa de rebote, limpia periódicamente tu lista eliminando los rebotes temporales persistentes y los rebotes permanentes. Utiliza siempre formularios con doble opt-in al recopilar emails para garantizar su precisión. Configura correctamente tus estándares de autenticación del email (SPF, DKIM, DMARC) para mejorar la entregabilidad y evitar rebotes por bloqueo relacionados con la autenticación. Para obtener orientación detallada, consulta nuestra guía paso a paso sobre cómo configurar DKIM, SPF y DMARC para proteger la reputación de tu remitente. Por último, supervisa tus informes de rebotes para identificar y resolver rápidamente los problemas recurrentes.
Gestionar las tasas de rebote garantiza que tus emails lleguen de forma constante a las bandejas de entrada de los suscriptores. Sin embargo, esto no significa necesariamente que el destinatario los vea: los emails aún pueden acabar en carpetas de spam. Lo veremos con más detalle en la siguiente sección, cuando exploremos las tasas de apertura.
Tasa de apertura de emails: medir la interacción de los suscriptores
La tasa de apertura muestra cuántos suscriptores abren tu email una vez que llega a su bandeja de entrada. Es la primera señal de que tus asuntos, el nombre del remitente y los textos de vista previa consiguen captar su atención.
Calcula fácilmente la tasa de apertura:
Por ejemplo, si entregas 5.000 emails y 1.500 personas los abren, tu tasa de apertura es del 30 %.
¿Hasta qué punto son fiables las tasas de apertura?
Las tasas de apertura son útiles, pero tienen limitaciones. El bloqueo de imágenes por parte de los clientes de correo, los análisis de seguridad automatizados y Apple Mail Privacy Protection pueden distorsionar las tasas de apertura. Combina siempre la tasa de apertura con los clics y las conversiones para obtener información más precisa sobre la interacción de los suscriptores.
Puntos de referencia para las tasas de apertura
Las tasas de apertura habituales varían mucho según el sector y el tipo de email:
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Excelente: 30 % o más
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Buena: 20–30 %
-
Media: 15–20 %
-
Baja: menos del 15 % (hay margen de mejora)
Los emails transaccionales (como los de bienvenida o confirmación de pedidos) suelen rendir bastante mejor, con tasas de apertura habituales del 40–60 %.
Consejos para aumentar las tasas de apertura
-
Escribe asuntos breves y atractivos:
Mantén los asuntos concisos (menos de 45 caracteres), interesantes y personalizados. Utiliza mensajes que despierten curiosidad, como «¡Ana, tu oferta especial te espera!» o crea urgencia («¡Descuento por tiempo limitado!»). Los emojis pueden ayudar, pero no abuses de ellos. -
Optimiza el texto de vista previa:
Sustituye las vistas previas genéricas («Ver en el navegador») por fragmentos atractivos que complementen el asunto y motiven a los suscriptores a abrir el email. -
Envía desde direcciones reconocibles:
Las direcciones personales del remitente (como «steven@fitnesshero.com») superan considerablemente a los emails genéricos («info@» o «noreply@»). Considera utilizar Brand Indicators for Message Identification (BIMI) para mostrar tu logotipo verificado en las bandejas de entrada y mejorar la confianza y las tasas de apertura. -
Segmenta tu audiencia:
Personaliza las identidades del remitente, los asuntos y los textos de vista previa para adaptarlos a los intereses y comportamientos anteriores de los suscriptores. Los mensajes personalizados y relevantes aumentan constantemente las tasas de apertura. -
Observa las tendencias, no los envíos aislados:
No dependas demasiado de la tasa de apertura de una sola campaña. En su lugar, analiza las tendencias de 30–60 días para detectar cambios pronto y ajustar tu estrategia en consecuencia.
Una tasa de apertura sólida significa que consigues captar la atención. Pero ¿los suscriptores siguen valorando tu contenido después de abrirlo? Descubrámoslo examinando la tasa de bajas.
Tasa de bajas de email: mantener la interacción de tu audiencia
La tasa de bajas mide cuántos suscriptores deciden dejar de recibir tus emails. Es un indicador esencial de si el contenido y la frecuencia de tus emails cumplen las expectativas de tu audiencia.
Puedes calcular fácilmente la tasa de bajas:
Por ejemplo, si entregas 5.000 emails y 50 suscriptores se dan de baja, tu tasa de bajas es del 1 %.
Una tasa de bajas creciente no debería alarmarte de inmediato, pero tampoco debes ignorarla. Cuando los suscriptores se marchan habitualmente después de abrir tus emails, te están indicando que algo no va bien. Tal vez tu contenido ya no sea relevante, tus emails lleguen con demasiada frecuencia o los suscriptores no reconozcan de inmediato quién los envía.
Aunque los puntos de referencia de las bajas pueden variar ligeramente según el sector, esta es una referencia general:
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Excelente: menos del 0,2 %
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Saludable: entre el 0,2 % y el 0,5 %
-
Precaución: del 0,5 % al 1 % (conviene investigarla)
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Señal de alarma: más del 1 %, especialmente si es persistente
Recuerda que un número reducido de bajas es saludable. Los intereses cambian de forma natural, y una tasa de bajas moderada y estable mantiene tu lista activa y precisa. Además, es mejor que los suscriptores se den de baja a que marquen tu email como spam, dañando la reputación de tu remitente.
Los suscriptores se dan de baja por estos motivos habituales:
-
Reciben demasiados emails
-
El contenido ya no coincide con sus intereses
-
Mala legibilidad o experiencia de usuario en dispositivos móviles
-
Los emails no coinciden con lo prometido originalmente
Puedes mantener una tasa de bajas saludable comunicando de antemano la frecuencia y las expectativas de contenido, ofreciendo a los suscriptores formas sencillas de ajustar sus preferencias y equilibrando los mensajes promocionales con contenido útil y atractivo.
Si tu tasa de bajas aumenta de repente, investiga rápidamente los cambios recientes. Incluso pequeños ajustes en el contenido o en el calendario de envíos pueden invertir la tendencia.
En última instancia, cada baja ofrece información valiosa sobre cómo perciben los suscriptores tus emails. Gestionar las bajas con cuidado garantiza que tu lista se mantenga saludable, activa y valiosa.
Además de las bajas, existe otra medida crítica estrechamente relacionada con la satisfacción de los suscriptores: las quejas por spam. Veámosla a continuación.
Tasa de quejas por spam: proteger tu reputación y la colocación en la bandeja de entrada
La tasa de quejas por spam mide con qué frecuencia los suscriptores marcan tus emails como spam. Es una métrica pequeña con grandes consecuencias: cada queja envía una señal negativa contundente que puede perjudicar tus esfuerzos de email marketing.
Si envías 1.000 emails y 3 se marcan como spam, tu tasa de quejas es del 0,3 %.
Unas pocas quejas pueden parecer inofensivas, pero los proveedores de correo las ven de otra manera. Cada queja les indica que tus mensajes podrían ser no deseados o intrusivos. Con el tiempo, incluso una tasa de quejas moderada puede dañar la reputación de tu remitente, enviar tus emails a las carpetas de spam o incluso provocar restricciones temporales de envío.
Los principales proveedores de correo, como Gmail, Yahoo y Outlook, establecen límites estrictos. Lo ideal es que tus quejas por spam se mantengan por debajo del 0,1 %. Gmail y Yahoo pueden empezar a bloquear o limitar a los remitentes en torno al 0,3 %, mientras que Outlook tolera tasas ligeramente superiores, aunque sigue siendo prudente. Por eso es importante comparar tus quejas con el volumen total de emails para obtener una imagen precisa del estado de tu remitente.
¿Por qué marcan los suscriptores los emails como spam? A menudo, por errores que se pueden evitar fácilmente. Por ejemplo, enviar emails sin permiso es la vía más rápida hacia las quejas. Los suscriptores también hacen clic en «spam» cuando reciben contenido que no esperaban, como ofertas de venta frecuentes cuando se suscribieron a contenido educativo, o cuando los emails llegan demasiado a menudo y les hacen sentirse abrumados.
La frustración aumenta si los suscriptores no encuentran fácilmente una forma de darse de baja. Si darse de baja resulta confuso o está oculto, el botón de spam se convierte en su vía de escape más sencilla.
Por suerte, evitar las quejas por spam es sencillo. Asegúrate siempre de obtener el permiso mediante métodos de doble opt-in, establece desde el principio las expectativas sobre la frecuencia y el contenido de los emails y haz que darse de baja sea fácil. La coherencia también importa: utilizar un nombre de remitente conocido ayuda a que los suscriptores reconozcan tus emails al instante.
Vigila constantemente tu tasa de quejas. Si las quejas aumentan, responde con rapidez. A menudo, pequeños ajustes, como modificar la frecuencia de envío, aclarar el enlace para darse de baja o adaptar mejor el contenido a las expectativas de los suscriptores, bastan para invertir la tendencia. Utiliza herramientas que te ayuden a hacer un seguimiento de las quejas por email e identificar los patrones que pueden estar provocándolas.
Si prestas mucha atención a las quejas por spam, protegerás la reputación de tu remitente y garantizarás que tus emails cuidadosamente elaborados lleguen de forma segura a las bandejas de entrada de los suscriptores. Sin embargo, llegar a la bandeja de entrada es solo el principio: a continuación, mediremos cómo interactúan los suscriptores haciendo clic en tu contenido.
Tasa de clics (CTR) de email: ¿hacen clic los suscriptores?
La tasa de clics (CTR) mide la eficacia con la que el contenido de tu email convence a los suscriptores para hacer clic en tus enlaces. Mientras que las tasas de entrega y apertura confirman que tu email llegó a la bandeja de entrada y captó la atención, la tasa de clics revela si tu contenido motiva a interactuar.
El CTR puede medirse de dos formas: tasa de clics únicos y tasa de clics totales:
La tasa de clics únicos mide cuántos destinatarios individuales hicieron clic al menos una vez:
La tasa de clics totales cuenta cada clic, incluso varios clics de la misma persona:
Imagina que envías 2.000 emails. Si 80 suscriptores hacen clic al menos una vez (clics únicos) y hay 150 clics en total, tu CTR único es del 4 % y tu CTR total es del 7,5 %. Ambas cifras importan: los clics únicos muestran el alcance de la capacidad de atracción de tu mensaje, mientras que los clics totales indican un interés más profundo.
Pero ¿qué se considera un CTR «bueno»? Normalmente:
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Excelente: más del 5 %
-
Bueno: 3–5 %
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Medio: 2–3 %
-
Bajo: menos del 2 % (hay margen de mejora)
Los emails muy personalizados o activados por eventos —como los recordatorios de carritos abandonados o los mensajes de bienvenida— suelen alcanzar tasas de clics superiores a las de las campañas promocionales genéricas, lo que refleja que el contenido segmentado aumenta la interacción.
Si tu CTR parece bajo, es posible que tu contenido no sea suficientemente relevante o claro a nivel visual. Los suscriptores pierden rápidamente el interés si tus emails no cumplen sus expectativas, parecen desordenados o carecen de dirección. Asegúrate de incluir una llamada a la acción (CTA) clara y orientada a la acción, colocada de forma visible cerca de la parte superior. Indica qué valor obtendrán los suscriptores al hacer clic, como «Consigue tu descuento» o «Descarga tu guía gratuita».
Los elementos visuales relevantes también pueden aumentar considerablemente las tasas de clics al dirigir la atención hacia tu CTA principal. Además, el contenido altamente personalizado y adaptado creado mediante la segmentación de audiencias mejora notablemente el CTR, ya que los suscriptores reciben mensajes estrechamente relacionados con sus comportamientos e intereses.
Prueba periódicamente el texto, los elementos visuales y el diseño de tus CTA mediante pruebas A/B para descubrir qué conecta mejor con tu audiencia. Incluso pequeños ajustes pueden generar mejoras significativas.
Si tu objetivo va más allá de un solo CTA —por ejemplo, buscas una interacción general de los suscriptores dentro de tus emails—, prueba a añadir elementos interactivos, como encuestas. Sin embargo, ten cuidado, ya que pueden desviar la atención de tu enlace principal y diluir tu CTR primario. Utilízalos solo si tu objetivo es lograr una interacción más amplia.
El CTR revela si los suscriptores consideran tu contenido lo bastante atractivo como para hacer clic, pero para comprender plenamente su eficacia una vez abiertos los emails necesitarás otra métrica: la tasa de clics sobre aperturas (CTOR). Veámosla a continuación.
Tasa de clics sobre aperturas (CTOR): qué tal funciona tu email después de abrirse
La tasa de clics sobre aperturas (CTOR) mide la eficacia de tu contenido para captar la atención de los suscriptores que ya han abierto tu mensaje. A diferencia de la tasa de clics (CTR), que tiene en cuenta todos los emails entregados, la CTOR examina únicamente los emails que se abrieron realmente.
¿Por qué importa esta diferencia? Porque el CTR puede ofrecer a veces señales engañosas. Si tu asunto es débil, menos suscriptores abrirán tu email, lo que se traducirá en menos clics en total. Esto no significa necesariamente que tu contenido fuera ineficaz. La CTOR elimina este sesgo al evaluar solo a quienes vieron tu mensaje, proporcionando una visión más clara de la verdadera eficacia de tu contenido.
Calcular la tasa de clics sobre aperturas es sencillo:
Por ejemplo, si 1.500 suscriptores abrieron tu email y 225 hicieron clic en un enlace, tu CTOR sería:
Esto significa que el 15 % de los lectores consideró que tu contenido era lo bastante atractivo como para hacer clic después de abrir el email.
Por qué importa la tasa de clics sobre aperturas (más allá del CTR)
La CTOR evalúa el rendimiento del contenido una vez que tu audiencia ha decidido abrir el email. Mientras que el CTR analiza el alcance general de tu campaña, la CTOR te ayuda a identificar si tu contenido interno —diseño, mensaje y llamadas a la acción— conecta con tu audiencia.
Los puntos de referencia habituales de la CTOR incluyen:
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Excelente: más del 20 %
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Buena: 10–20 %
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Media: 7–10 %
-
Necesita mejoras: menos del 7 %
Los emails transaccionales o los mensajes activados por eventos (como confirmaciones o secuencias de bienvenida) suelen superar a los boletines, ya que los destinatarios esperan recibirlos.
Qué impulsa una buena tasa de clics sobre aperturas
Una vez abierto el email, estos factores influyen en la decisión de los suscriptores de hacer clic:
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Alineación clara del contenido: el contenido de tu email debe cumplir de inmediato las promesas del asunto y del texto de vista previa.
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Diseño fácil de escanear: los párrafos cortos, los encabezados claros y los espacios en blanco estratégicos ayudan a los lectores a encontrar rápidamente lo valioso y aumentan su probabilidad de interactuar.
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Llamadas a la acción atractivas: los botones CTA específicos y centrados en los beneficios (por ejemplo, «Descarga tu informe gratuito» o «Consigue ahora un 20 % de descuento») aumentan la CTOR frente a frases genéricas como «Haz clic aquí».
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Contenido personalizado y relevante: los emails adaptados a los comportamientos o intereses anteriores de los suscriptores logran una CTOR considerablemente superior a la de los mensajes genéricos.
-
Optimización para móviles: dado que muchos emails se leen en smartphones, es esencial garantizar que tu diseño sea compatible con dispositivos móviles, cargue rápidamente y sea fácil de navegar.
Soluciones rápidas para una tasa de clics sobre aperturas baja
Si tus emails se abren con frecuencia, pero rara vez reciben clics, el problema puede estar en el contenido o en el diseño. Aplica estas medidas para aumentar la interacción:
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Coloca el contenido más atractivo en la parte superior del email.
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Simplifica y define claramente tus botones CTA.
-
Realiza pruebas A/B para optimizar la ubicación, el texto y el diseño de los CTA.
-
Segmenta tu audiencia para enviar mensajes más específicos y relevantes.
La tasa de clics sobre aperturas ofrece una perspectiva sobre el rendimiento del contenido de tu email. Sin embargo, los clics por sí solos no cuentan toda la historia. A continuación, veremos hasta qué punto tus clics se traducen en acciones valiosas de los suscriptores, como ventas o registros.
Tasa de conversión de email: convertir los clics en acciones
Las conversiones se producen cuando los suscriptores realizan una acción específica y valiosa, como hacer un pedido, registrarse para una prueba o reservar una demostración después de hacer clic en tu email.
Calcula fácilmente la tasa de conversión de tus emails:
Por ejemplo, si 200 suscriptores hicieron clic en tu email y 10 realizaron un pedido, tu tasa de conversión es del 5 %.
Mientras que los clics muestran el interés de los suscriptores, las conversiones demuestran un compromiso real. Si tus emails reciben clics, pero generan pocas conversiones, el problema suele estar en lo que ocurre después del clic. Entre los problemas habituales se incluyen páginas de destino confusas, tiempos de carga lentos, ofertas imprecisas o experiencias móviles complicadas.
Puntos de referencia habituales de conversión de email:
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Boletines/promociones generales: 2–5 %
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Emails B2B e informativos: 3–8 %
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Emails activados de comercio electrónico (por ejemplo, carritos abandonados): 3–18 %
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Campañas B2B de alto valor: 1–3 %
Analiza siempre las tendencias a lo largo del tiempo en lugar de basarte únicamente en los puntos de referencia del sector.
Factores clave para aumentar las conversiones:
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Continuidad de la página de destino: adapta el mensaje, los elementos visuales y el tono de tu email a la página de destino.
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Experiencias móviles simplificadas: reduce los campos de los formularios, asegúrate de que las páginas carguen rápidamente y utiliza botones grandes que se puedan tocar.
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Ofertas claras: sustituye el lenguaje genérico («¡Ahorra hoy!») por un valor específico («¡Obtén ahora un 25 % de descuento!»).
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Páginas de destino personalizadas: adapta el contenido a los intereses o comportamientos de los suscriptores.
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Indicadores de confianza: muestra claramente testimonios, reseñas e iconos de pago seguro.
Las conversiones confirman que tus emails generan una interacción significativa. Pero ¿cuántos ingresos genera esa interacción? Para responder a esa pregunta, exploremos a continuación los ingresos por email.
Maximizar los ingresos por email: aumentar el valor de cada envío
Los ingresos por email muestran cuánto dinero genera cada campaña de email para tu negocio. Desplazan el foco de convertir clics a aumentar su impacto financiero general.
Calcúlalos fácilmente:
Por ejemplo, si entregas 2.000 emails y generas 4.000 € en ventas, tus ingresos por email son de 2 €.
Para aumentar los ingresos por email, cada mensaje debe ofrecer propuestas atractivas y dirigidas. A estas alturas, damos por hecho que tus páginas de destino y conversiones básicas ya están optimizadas. Ahora, céntrate en estrategias directamente relacionadas con la maximización del valor del email:
Factores clave para aumentar los ingresos:
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Ofertas personalizadas: utiliza el historial de compras y las preferencias de los suscriptores para enviar ofertas adaptadas, sugerencias de productos y promociones exclusivas.
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Refuerza tus CTA para generar ingresos: comunica claramente el valor inmediato, como «Reserva tu plaza VIP» o «Consigue tu 20 % de descuento».
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Diseño de email centrado en las ventas: destaca tu oferta principal y asegúrate de utilizar diseños sencillos y adaptados a móviles para guiar a los suscriptores hacia la conversión.
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Impulsa la acción inmediata: crea urgencia con frases como «Disponibilidad limitada» o «¡La oferta termina esta noche!» para aumentar las compras rápidas.
-
Asuntos dirigidos para aumentar las aperturas: personaliza los asuntos para comunicar un valor y una urgencia explícitos.
Al mejorar los ingresos por email, conseguirás que cada envío sea más valioso y mejorarás directamente la eficacia de la campaña. Sin embargo, unos ingresos mayores por sí solos no bastan. El factor definitivo del éxito es la rentabilidad. A continuación, exploraremos el retorno de la inversión (ROI).
Retorno de la inversión (ROI): la verdadera prueba del éxito del email
El retorno de la inversión (ROI) en email marketing mide la rentabilidad de tu email marketing. A diferencia de las métricas que simplemente registran los ingresos o los clics, el ROI tiene en cuenta todos tus costes, mostrando si tus emails generan dinero o consumen recursos.
Calcula fácilmente el ROI:
Por ejemplo, supongamos que una campaña de email genera 8.750 € en ventas y que los productos cuestan 4.250 €, lo que deja un beneficio bruto de 4.500 €. Si los gastos de la campaña —incluidos el software de email, el equipo creativo y los descuentos promocionales— ascienden a 900 €, tu ROI es:
(4.500 €−900 €)÷900 €×100=400 %(4.500 € - 900 €) ÷ 900 € × 100 = 400\%(4.500 €−900 €)÷900 €×100=400 %
Esto significa que cada euro invertido generó cuatro euros de beneficio.
Incluye todos los gastos
Para que tu ROI sea realista, incluye todos los costes relacionados con la campaña: tarifas del servicio de email, horas creativas, gestión de suscriptores, descuentos y recursos adicionales. Omitir gastos genera cifras poco realistas y puede inducir a error en tu estrategia.
Por qué el ROI supera a los ingresos
Los ingresos miden las ventas totales, pero el ROI revela el beneficio real después de los costes. Unos ingresos elevados no garantizan la rentabilidad; el ROI sí. Garantiza que tu marketing mejore los resultados finales de tu negocio.
Mide el ROI a lo largo del tiempo
Los emails suelen generar ventas futuras, por lo que debes hacer un seguimiento del ROI durante periodos más largos —mensual, trimestral o anual— para obtener una visión completa. Este enfoque refleja los emails que cultivan relaciones, no solo las ventas inmediatas.
Atribución: confirma el impacto real de los emails
Atribuye las ventas al email con precisión mediante tácticas como grupos de control (personas que no reciben emails), ventanas de atribución más cortas o encuestas posteriores a la compra. Esto evita inflar el ROI y aclara la contribución real de tus emails.
Puntos de referencia habituales del ROI
El email marketing ofrece constantemente un ROI impresionante. La mayoría de las campañas manuales generan entre 30 € y 45 € de beneficio por cada euro invertido (3.000 %–4.500 %). Incluso un rendimiento moderado de 5 € por euro supera al de muchos otros canales de marketing.
Formas rápidas de aumentar tu ROI
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Elimina periódicamente a los suscriptores inactivos para reducir costes.
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Aumenta el valor medio de los pedidos mediante ventas adicionales o paquetes estratégicos.
-
Ajusta estratégicamente la frecuencia de los emails para reducir costes sin sacrificar los ingresos totales.
El ROI conecta todas tus métricas y revela cómo influye el email marketing en tu negocio. Al tener en cuenta los costes reales, aislar la influencia del email y considerar el valor a largo plazo, el ROI proporciona la visión más completa para determinar si tus campañas de email tienen éxito.
Tasa de crecimiento de la lista: ¿está aumentando tu alcance?
La tasa de crecimiento de la lista mide la rapidez con la que cambia la audiencia activa después de contabilizar las nuevas suscripciones, las bajas y las direcciones no válidas.
Tasa de crecimiento de la lista = (nuevos suscriptores − bajas − rebotes permanentes) ÷ total de suscriptores × 100
Haz un seguimiento del crecimiento activo y basado en permisos, en lugar de intentar conseguir la base de datos más grande posible. Una lista más pequeña que interactúa es más valiosa que una lista grande creada mediante una adquisición deficiente o contactos obsoletos.
Tasa de compartición y reenvío de emails: ¿circula el mensaje?
La tasa de compartición registra con qué frecuencia los destinatarios utilizan una acción de compartir o reenviar con seguimiento. Puede revelar qué contenido consideran los suscriptores lo bastante útil como para recomendarlo, aunque el reenvío privado no siempre se puede medir.
Utiliza esta métrica como señal complementaria. Una campaña puede tener éxito sin que se comparta si su objetivo principal es una compra, una respuesta o una acción en la cuenta.
Coste de adquisición de clientes: ¿cuánto costó el crecimiento?
El coste de adquisición de clientes relaciona los resultados de la campaña con el gasto:
Coste de adquisición de clientes = costes de campaña y ventas ÷ nuevos clientes atribuidos a la campaña
Incluye el software, el trabajo creativo, los descuentos y el esfuerzo de ventas. Compara el coste de adquisición con el valor y el margen del cliente, en lugar de juzgarlo de forma aislada.
Convierte las métricas en KPI de negocio
Una métrica se convierte en un KPI cuando mide el progreso hacia un objetivo definido. Elige un conjunto reducido para cada campaña:
- un KPI de entregabilidad, como la tasa de rebotes permanentes o de quejas;
- un KPI de interacción, como los clics o las respuestas;
- un KPI de conversión relacionado con la acción de la campaña; y
- un KPI de negocio, como los ingresos, el coste de adquisición o el ROI.
Define el objetivo antes del envío, registra el punto de partida y decide qué cambio realizarás cuando el resultado esté por encima o por debajo del intervalo esperado. Así, los informes se mantienen conectados a las decisiones en lugar de convertir el panel en una colección de números.
Conclusión
El email marketing no tiene por qué basarse en suposiciones. Al medir lo que ocurre después de pulsar «Enviar», sustituyes la incertidumbre por estrategia y resultados. Comprender estos KPI —desde garantizar que tus emails lleguen a la bandeja de entrada hasta aumentar la interacción mediante aperturas y clics y, finalmente, convertir esa interacción en beneficios medibles— te permite mejorar continuamente tu estrategia, un email cada vez.
Las métricas que hemos analizado no son solo números. Son información, comentarios y herramientas prácticas para crecer. Por ejemplo, hacer un seguimiento del número de nuevos suscriptores puede ayudarte a evaluar hasta qué punto tu contenido atrae y retiene a tu audiencia. Al supervisar este dato junto con otros datos clave y ajustar tu estrategia en consecuencia, pasas de enviar boletines al vacío a crear mensajes potentes que construyen relaciones y generan rendimientos constantes.
Ahora, en lugar de cruzar los dedos cuando envías un email, observarás cómo llegan los resultados, sabiendo exactamente qué medir, qué ajustar y por qué es importante. Esa es la diferencia entre enviar emails y triunfar con ellos.
¡Feliz envío de emails!
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